10 septiembre 2006


Levedad

Era la tercera vez que giraba mi cuello hasta poder mirar hacia donde estaba apuntada la nariz de su frágil existencia. Sentía que el corazón me iba a estallar si no le decía una frase que me aliviara de la angustia.
No se si ya les conté sobre quien me estoy refiriendo, se trata de la figura con la que comparto la banca de la parada de buses ubicada justo afuera de mi trabajo.
Últimamente la estoy viendo muy seguido, pero ese no es el real problema que me aqueja. Si tan solo fuese mas fácil hablarle, el nudo de mi garganta es diez veces mas fuerte que el utilizado por mi jefe en su corbata, y que de seguro lo hace su señora para el; ese sujeto es un ser insoportable y bien debe de saber eso su mujer.
Si de algo estoy seguro hasta este minuto, es que no quiero que me malinterpreten, ya que pese a este pequeño percance de no-comunicación, me siento normalmente muy capacitado para entablar hasta la mas díscola de las conversaciones…claro que, esta parecía no ser una de esas oportunidades.
Aun así, creo que no he logrado contextualizar del todo mi disyuntiva, claro, no seria problema alguno respirar un poco mas hondo de lo normal y comenzar con un buenos días o quizás destacar lo hermosa de la puesta de sol unida a las agrestes paredes del centro de salud en el cual debo de desempeñarme día a día, y que ahora que lo pienso, estando dentro de el, jamás logro apreciar a las dichosas puestas de sol, que parecen solo emanar desde aquella ruinosa parada hacia el final del día, castigada quien sabe por cuanto borracho andrajoso que se le diera la gana (o el instinto) de usarla como centro neurálgico de las más descarnadas borracheras vividas por un ser humano por tan solo…2000 pesos la caja de vino, el dolor de cabeza…no tiene precio.
Pero no quiero perderme de mi punto central, de mi mussa inspiradora de los minutos perdidos frente a la duda, la figura la cual me acompaña en la parada de buses. Creo que si alzara un bostezo al aire algo podría ocurrir; me miraría y así cobraría vida, o quizás por estas ligazones que nos predeterminan como seres sociales, ella bostezaría también y así yo me reiría suspicazmente de lo ocurrido, esperando claramente que ella ría conmigo de tan ridícula situación pensada por mi y bumm !!!, se rendiría a mi encanto y capacidad de sellar el deseo que por ahora solo sabe de ahogo y falta de hombría. No quiero que esto sea un momento de puro desperdicio, pero ¿y si no logro bostezar bien?, o ¿si ella no me comprende?, puede creer que me aburre hasta el mismo sueño…, eso no sería para nada algo beneficioso para mis pretensiones, aunque realmente no se si descansa en mi un real deseo por hablarle y así darle animación a un objeto del cual nada más se, aparte de que comparte conmigo la banca de la parada de buses.

Creo que ya es hora de agregar a mi particular vivencia el punto mas aljibe de todo este mal-sentido rollo: ella no existe, si, no existe !!!, tal cual suena, o sea simplemente apareció en mi vida hace ya un buen tiempo y ni siquiera se por cuanto mas se va a quedar.
Esa es la primera razón por la cual quiero hablarle; saber de donde salio y que es lo que pretende con presentarse de semejante forma ante mi, no se si es material, pero lo dije bien en un comienzo; la figura era de una frágil existencia, eso es lo mas puro de todo, no creo que pese mas que el silencio, mas que la duda y bueno, más que la cobardía

(preludio o parte A)

1 comentario:

Anónimo dijo...

interesante, lúcido, cotidiano